Las puertas del recinto se abrieron a las 22:00 en punto, para dar comienzo al show a las 22:30 exactamente. La puntualidad fue impecable, justo como se había organizado. Punto a favor, todo auguraba un espectáculo de primera. Y así lo fue.
Haciéndonos entrar en un trance de un par de minutos, el señor Drexler nos hizo esperar por su entrada mientras escuchábamos el sonido de fondo que caracteriza el intro de su última producción, 12 segundos de oscuridad, donde el sonido del faro estaba sincronizado con una luz que emulaba el típico movimiento de dicha edificación humana. Sublime, la atmósfera estaba creada, el plato estaba servido. Segundos luego, aparece el cantautor Uruguayo en una esquina con su guitarra, y comienza a interpretar la canción homónima de dicho disco, él, solo con su guitarra y una combinación de sencillez y complejidad minimalista características propias de este ganador de Oscares y compositor visceral. Instante seguido, entra toda la banda (compuesta en su mayoría por músicos ibéricos y del polo sur de américa) en una puesta de escena casi impecable, solo manchada un poco por errores técnicos minúsculos de conexión de los instrumentos con el sonido del Anfiteatro.
Pareciera que estábamos viviendo una noche mágica, y es que el ambiente que crea este señor con tan solo pronunciar frases como "no es la luz lo que importa en verdad, son los 12 segundos...de oscuridad" es algo que difícilmente en esta era musical hallamos en otros exponentes del género.
Una mezcolanza entre música ecléctica, trova, pop, música de cantautor y efectos electrónicos, es la propuesta de la noche. Después de agradecerle al público por haber asistido, se dispone a tomar el plano principal del escenario, y nos sorprendió interpretando a continuación "Polvo de Estrellas", de su album "Eco". Genial.
No comentaré el orden de las canciones, y no deseo crear una entrada demasiado larga y tediosa para el lector, aunque podría extenderme muchísimo ya que la presentación estuvo plagada de momentos anecdóticos, la interacción de Jorge con el público (explicando el porque reverenciaba a Prince) o explicando el porque en ciertos momentos es mejor no seguirle el ritmo con nuestro instrumento de percusión humana mas común (las palmadas), y haciendo uno que otro chiste que lo convierte en una persona muy accesible y dada con su público. Fue un tú a tú con la gente que vino a escuchar a un excelente artista, un magnifico músico, y a una maravillosa persona. Esta noche presenciamos a un Jorge Drexler muy humano, muy reflexivo, dejándonos mensajes importantes sobre el calentamiento global y nuestro papel en ese problema que nos afecta tanto, y haciéndonos sentir un poco más vivos cuando escuchamos sus interpretaciones y letras tan acertadas y elegantes.
Los temas mas destacados de la noche fueron, en opinión de este servidor (sin orden aparente) 12 segundos de Oscuridad, Eco, hermana duda, inoportuna, soledad, la edad del cielo, mi guitarra y vos, transoceánica, Dance me to the end of love (original del poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen), y -como no podía faltar en el cierre- Todo se transforma (mi canción favorita de su repertorio).
Decirles más de lo que se vivió una noche de febrero en ese auditorio, es quitarles el factor sorpresa de su espectáculo. Solo espero que este bosquejo de reseña sirva para abrirle una puerta y una invitación a esa gente que me lee que aún no han visto a Jorge Drexler actuar en directo, y no saben de lo que se pierden. Es una velada con satisfacción garantizada, lo que paguen por verlo nunca será suficiente para lo que les espera. Si les llama la atención su música, créanme, en directo es millones de años luz mejor.
Tomé algunos videos de la presentación. Pueden observar un par de ellos a continuación.
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Transoceánica
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