Todo se Transforma.

martes, 13 de febrero de 2007

Tengo días que no escribo en el blog, porque sencillamente no he tenido el más mínimo tiempo. Se que me prometí a mi mismo no dejar morir este espacio (y no lo pienso hacer), sin embargo he tenido un final de semana bastante cargado, el master se pone rudo, en el trabajo he estado hasta el tope, y CREO que acabo de medio salir ya de una modificación de un desarrollo bastante fuerte que al menos me deja ya respirar. Ahh, si, soy Desarrollador (no de páginas web), o Programador, como lo quieran llamar. Si mi padre me leyera diría algo como "por que nunca dices que eres Ingeniero, no te mantuve una carrera para que nunca lo dijeras, el título no lo sacaste de una cajita de Ariel, que porque te menosprecias", y unas cuantas cosas más. Para complacerlo, pues, digamos que soy Ingeniero en Información.

Quise escribir porque últimamente he tenido ciertas percepciones sobre mi mismo. A veces siento que no soy lo suficientemente bueno en las cosas que hago, o sencillamente no soy lo suficientemente bueno con la gente que me rodea, no la que vive conmigo, sino la gente en la calle. Antes, subía alguna persona en el metro a recitar alguna canción, tocar algo con un acordeón, violín, saxo, flauta, etc etc (es muy común eso en Madrid), y si me gustaba lo que interpretaba, le daba dinero. Últimamente, ni que me toquen Bohemian Rhapsody en Arpa sacaría una moneda de 10 céntimos, tan solo porque no me provoca.

Soy fiel creyente de que darle dinero a la gente que mendiga es apoyar a alguien en su vagabundería, pero la cosa es diferente cuando se trata de una persona que no pide solo por pedir, sino que intenta robarte un recuerdo o una sonrisa a través de la música. Pienso que no es mendigar, porque muchos aquí tienen talento de sobra para haber triunfado con algún golpe de suerte en su vida, golpe que nunca les llegó.

Además de eso, ya hasta me he cansado de levantarme y ceder mi puesto a las personas de la tercera edad. Si, y es que cuando vives en una ciudad donde al menos el 50% de la población es anciana, o dejas de lado la caballerosidad, o te la pasaras siempre viajando de pie, las colas que deben durar 1 hora te tardarías 2 por dejar pasar a todo abuelito que llegase, etc etc. En fin, los jóvenes hasta somos minorías aquí, y a eso le sumas que un alto porcentaje de esos ancianos son unos come m!º@$# que de verdad se pasan de maleducados y en serio creen que por ser mayores les da derecho a saltarse CUALQUIER NORMA.

Como se podrán dar cuenta, me estoy intentando justificar a mi comportamiento poco humanitario. No debería, porque si me sintiera bien por esas cosas, no estaría escribiendo aquí sobre esto y tratando de justificarme como en realidad lo intento hacer.

Hoy me levanté un poco así. Salí mucho mas temprano que de costumbre (para poder terminar el programa que desarrollo en el trabajo), un tanto cabizbajo y, en el momento justo, en mi ipod sonó una canción que fácilmente podría considerar que esta en mi top 5 de mis canciones favoritas. Está canción, en cierta forma me recordó una manera en la cual solía ver mi vida, y no es mas que pensar en que cuando haces algo malo o bueno, el tiempo se encargará de devolverte esa acción, bien sea con algo muy gratificante, o con una patada acojonante en los testículos en el momento menos esperado. Claro, no interpongo las buenas acciones esperando un beneficio por ello, sino que trato de no hacer malas acciones para no esperar el bumerang.

Otra premisa en mi vida es que "por cada cosa buena que te pasa, de seguro pasará una mala"...es el equilibrio de la tierra, pero eso lo dejaré para otro tema.

Ahh, la canción, para los curiosos, es del Señor Jorge Drexler, y lleva como nombre el mismo de esta entrada en mi blog. Una de las cosas, recompensas gratificantes de las buenas acciones, fue precisamente poder presenciarla en vivo, con un público de aprox. 50 personas, interpretada por este magnifico cantautor, tan solo con su guitarra. De eso hace ya hace 4 meses, otra de las ventajas de Europa.

Jorge Drexler
Jorge Drexler en el Fnac

Jorge firmando autografo
Jorge firmandonos un autógrafo

Jorge conmigo y mi stella
Me, Stella, Jorge


4 comentarios:

ina dijo...

Hay días en que uno está así. A veces dura semanas. Trabajando con el público te das cuenta que la gente sólo dice y hace ciertas cosas a su conveniencia, lo cual me revienta la paciencia como no tienes idea.

Y ahí es cuando además piensas "si la señora quisiera o necesitara sentarse en el metro, lo pediría".

Yo te apoyo, segurito que en alguna parte de esos vagones hay asientos especiales para la tercera edad. El otro día una señora quiso coleárseme en una de esas colas épicas en el banco. No fui yo sola, sino todos que la mandamos a comer mierda ^^

Tendré que escuchar a Drexler algún día=)

Alex dijo...

como una vez te mencioné en una camionetica en Valencia, me hostina la gente que pide real!!!!... pero sé que en Madrid la vaina es diferente y si pagaría un par de centavos por alguien que toque algo depinga o diga algo depinga o que de verdad intervenga de forma sana en mi viaje

Minos dijo...

Bueno Ina, me parece buena decision que quiera escuchar al Señor Drexler.

Lo de los musicos es algo que uno se termina de acostuymbrar alex. Osea, si el man toca del carajo, quiza le des dinero, pero si medio se pela, ya tienes una excusa para no tener que darle unos centimos ehehe.

D´Hers dijo...

Y...

El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.

Grande grande!