Y es que es difícil describir a la mítica ciudad de Pompeya. Admito que al principio me parecía un conjunto de piedras rescatadas por unos frikies arqueólogos, que hoy en día siguen rescatando mas y mas de dicha ciudad que al parecer mas de la tercera parte de esta aún se encuentra bajo tierra. Además, mejor que yo, lo puede hacer Wikipedia.
Día 3.
Nos
levantamos temprano con la finalidad de averiguar como llegar a la famosa ciudad
enterrada en el año 79 a.C. por una erupción volcánica, destino turístico por
excelencia en la Provincia Napolitana. Además, nos fuimos temprano ya que, por ser
un albergue económico, los cuartos eran limpiados de 9 a 3 de la tarde, horario en
el cual no podíamos estar en las habitaciones. Comimos rápido, le preguntamos al
encargado en la recepción del albergue, y nos lanzamos a la estación de metro que
conectaba con el tren que después de 18 estaciones nos dejaba en Pompeya (absurdamente 18 paradas que nos daban en total un trayecto no mayor a 40 min.). Al
llegar, nos ofrecieron visitas guiadas, pero nosotros queríamos explorar la mítica
ciudad armados con un folleto, y una guía que mi cuñado compró (lo timaron) por 8
euros, para luego enterarse que con la entrada a Pompeya te obsequiaban una guía y
un mapa.
Mis apreciaciones personales de la visita a Pompeya
serían mas útiles que una reseña histórica completa de la ciudad. Una ciudad que al
parecer se encontraba en la cuna de su fructífera cultura, controlada por los
griegos en una gran etapa, y luego reconquistada por los Romanos en pleno auge
mercantilista. Es muy interesante darse un paseo por dichas ruinas, ya que puedes
imaginarte el tipo de vida que llevaban aquellos ciudadanos hace más de 2000 mil
años atrás. Puedes apreciar según las excavaciones y reconstrucciones que llevaban
una buena vida, o no tan precaria como otras colonias cercanas en ese momento de la
historia. La población para el momento de la erupción del Vesubio constaba
aproximadamente de 10.000 ciudadanos (según la visita y folletos, según wikipedia
eran 20.000), entre los cuales un 40% eran esclavos de origen árabe. Tenían
especies de saunas comunes, centros recreativos como anfiteatros, bares,
prostíbulos y sitios de reuniones sociales entre otros. Además se muestra como una
sociedad bastante civilizada y evolucionada en comparación con otras de su tiempo,
ya que hasta aceras y pasos peatonales se pueden observar caminando por las calles
de piedras de Pompeya. Es increíble como se notan en ciertas edificaciones,
retratos completos realizados por Artistas entre el siglo I a.C. hasta el año 79
d.C., y es que aún no se hallan explicación acertada del como sobrevivieron tan
vivos algunos colores y pinturas luego de un arrase total producto de la lava del
Vesubio.
Podemos observar los restos, reconstruidos con yeso, de varios habitantes de la antigua ciudad. Se les nota la expresión en algunos casos de angustia, de saber que el final ya estaba, literalmente, en la puerta de su aposento. Y es que, en esa época, no tenían registro alguno de lo que significaba una erupción volcánica, todos los habitantes vivían en armonía y este fenómeno natural los tomó totalmente desprevenidos, tanto así que se hallaron restos cercanos al anfiteatro de ciudadanos con joyas, como si no se esperaran nada y solo estuvieran disfrutando en las calles pompeyanas.
La ciudad en sí (para ser ruinas) es gigantesca, y tiene muchisimo que ver en materia histórica. El recorrido promedio se puede tardar entre 4 o 6 horas. Nosotros estuvimos 5.
Los videos fueron tomados por mi persona. En momentos el audio falla, debido a los fuertes vientos que hay en la zona, los cuales menguan la calidad de dicho audio.















































